Problemática interna de los clubes o asociaciones ecuestres (I)

Estamos pensando en constituir una asociación, y así conseguir mejores precios para cubrir los gastos de nuestros caballos solicitar subvenciones etcétera. Desconocemos los beneficios y responsabilidades que ello acarrea.

En los últimos tiempos, el fenómeno del asociacionismo ha aumentado considerablemente. Una de las grandes ventajas de la figura de la asociación es que les permite a sus miembros perseguir los fines más heterogéneos, ya que los únicos límites con los que choca son que no tengan fines delictivos ni carácter secreto o paramilitar.

Para constituir la asociación basta que por parte de los socios promotores (al menos deben ser tres) se redacte un acta fundacional a modo de contrato privado, en la cual dichas personas se comprometan a darle vida con el objeto de cumplir los fines lícitos y determinados que se establezcan en los estatutos (los cuales se aprobarán en tal acto), de modo que en ella queden bien identificados tanto la nueva asociación como los miembros promotores de la misma. El acta fundacional y los estatutos deberán inscribirse en el registro de asociaciones correspondiente a la provincia donde la asociación tenga su domicilio.

En cuanto al régimen impositivo, hay que decir que las actividades más típicas de las asociaciones están exentas de IVA (en este aspecto hay que examinar cada supuesto), así como del pago del impuesto de Sociedades, en ese último caso, siempre que los ingresos procedan de actividades propias de su objeto o fin social. El hecho de que la asociación no pueda perseguir un fin lucrativo no impide que la misma tenga patrimonio, ya sea mediante aportaciones de los socios, subvenciones o cuantos medios lícitos pueda tener.

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