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Requisitos para la apertura de un Centro Hipico

 

imagesCAJM35J1La explotación de cualquier actividad económica, máxime dentro del ámbito rural, requiere un gran número de autorizaciones y actuaciones muy diferentes en función del lugar donde radique la finca, dado que intervienen administraciones de distintos ámbitos con competencias en la materia, (Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y Estado).

 En primer lugar, debemos comprobar que las instalaciones con las que actualmente cuente la finca rustica (tales como cuadras, guadarnés, vestuario, almacenes, naves y vivienda), están legalizadas desde el punto de vista urbanístico y que sea legalmente posible añadir otras construcciones accesorias que pudiera necesitar para su negocio. Para ello deberá contactar con el área de urbanismo del Ayuntamiento donde radique la finca y le confirmen que las construcciones actuales se encuentran dentro de ordenación y así mismo les exponga su proyecto sobre las nuevas instalaciones que pretende realizar, para confirmar que estas son legalizables.

 Por otro lado, en el mismo Ayuntamiento, solicitaremos información sobre los aspectos necesarios para poder solicitar una licencia de apertura para una actividad de club hípico. Esta solicitud necesariamente deberá venir acompañada de un proyecto técnico suscrito por un profesional cualificado (arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros técnicos industriales) que permita emitir los correspondientes informes municipales, que variarán según las características y dimensión del negocio (informes urbanísticos, industriales, sanitarios, medioambientales o jurídicos). El proyecto debe contemplar todas las características del establecimiento y de la actividad a desarrollar: planos de ubicación y distribución, dimensiones, reformas a realizar, instalaciones y cumplimiento de las normas aplicables, tales como la prevención de incendios, la gestión de residuos orgánicos,  la accesibilidad de personas discapacitadas, etc…,

 Otro aspecto muy importante a tener en cuenta, lo encontramos en el Real Decreto 804/2011 de 10 de junio, por el que se regula la ordenación zootécnica, sanitaria y de bienestar animal de las explotaciones equinas, en cuyo artículo segundo se señala que se entenderá como explotación equina cualquier instalación, construcción o, en el caso de la cría al aire libre, cualquier lugar en los que se tengan, críen o manejen équidos o se expongan al público, con o sin fines lucrativos.

 Respecto a las condiciones de ubicación de las explotaciones, señala la citada norma en su articulado, que deberá respetar una distancia mínima de 200 metros con respecto a otras explotaciones equinas salvo los pastos, o con respecto a cualquier otro establecimiento o instalación que pueda presentar un riesgo higiénico-sanitario. Además, deberá respetar una distancia mínima 100 metros de las siguientes vías públicas: ferrocarriles, autopistas y autovías, y a más de 25 metros de cualquier otra vía pública, salvo aquella por la que se acceda directamente a la entrada de la explotación, vías pecuarias, calzadas romanas u otras vías sin asfaltar. Quisiera destacar igualmente, el contenido del apartado tercero y cuarto del artículo cuatro del referido Real Decreto en el que encontraremos un listado con las condiciones generales de las construcciones e instalaciones y las Condiciones higiénico-sanitarias que deberá contar la explotación, así como el artículo cinco dedicado al Registro de Explotaciones Equinas que será gestionado a través de la Comunidad Autónoma donde radique la explotación.

 Una vez obtenidas las autorizaciones pertinentes, habrá que decidir qué forma jurídica debe tener esta actividad. En líneas generales, una empresa puede nacer como autónomo, como sociedad limitada, puede ser una sociedad anónima o incluso como un club deportivo. Aunque hay otras figuras jurídicas, éstas son las más comunes. Para decidir qué figura utilizar, deberá valorar convenientemente las necesidades económicas, si va a contar con algún socio y el régimen fiscal más conveniente para la actividad.