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¿ES POSIBLE RECLAMAR UNA INDEMNIZACIÓN POR UNA CAÍDA DURANTE UN PASEO A CABALLO CON MONITOR?

Los accidentes a caballo son frecuentes y previsibles, por lo que aplicando la teoría de la asunción del riesgo en las práctica deportiva, salvo en determinadas circunstancias en las que la culpa sea imputable a un agente externo, las consecuencias de una caída deben asumidas por el propio jinete que debe conocer el riesgo potencial que genera la práctica de la equitación.

Sin embargo, cuando el accidente se produce cuando el jinete o la amazona poseen un escaso nivel de equitación, podría existir responsabilidad tanto del monitor como de la empresa hípica y su aseguradora en su caso, quienes responderán solidariamente ante una reclamación indemnizatoria del perjudicado.

Existen numerosas sentencias en la que los Tribunales entienden que quien se lucra de una actividad económica que genera riesgos, y por tanto, susceptible de causar daños, debe responder de ellos, máxime cuando sus clientes, son personas inexpertas o en proceso de aprendizaje. En este sentido, la jurisprudencia sobre la base del artículo 1.104 del Código civil, señala que se presume la existencia de responsabilidad del monitor de equitación, cuando se acredite que no ha desplegado toda aquella diligencia que una persona normal deba adoptar en una situación idéntica a aquella en que se encuentre el alumno en el momento del cumplimiento del contrato. Esto significa que el monitor debe que tener previsto todas las medidas de seguridad a su alcance ante la ignorancia y escasa destreza de su cliente, lo que implica que los caballos tengan una doma y carácter adecuado para la actividad, que las guarniciones y equipos estén en optimo estado, que los estribos sean de seguridad, que se obligue a los jinetes a llevar casco con tres fijaciones, etc…

Las cuantías de las indemnizaciones reclamables por el daño sufrido comprenderían los gastos médicos, de hospitalización y transporte, mas otra suma por cada día de impedimento que le produjo la caída hasta su curación y las secuelas que en su caso le hayan producido las lesiones, así como cualquier otro concepto incluyendo el daño emergente y lucro cesante.