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Los vicios ocultos o redhibitorios (I)

¿Qué debe entenderse por un vicio oculto?

Se trata de aquellas taras o  defectos que el comprador desconocía en  el momento de su adquisición y que de haberlo conocido no lo hubiera adquirido o hubiese pagado un menor precio. A los vicios ocultos, nuestro Código Civil les llama vicios redhibitorios, siendo indispensable que estos vicios sean de tal naturaleza que no se hubiera celebrado el contrato si el comprador los hubiera conocido.

En España, a diferencia de otros países como Alemania, Francia o Italia, no se ha dictado ninguna Ley que determine que vicios son redhibitorios, y los Usos Locales son tan imprecisos en esta materia que apenas tendrían valor jurídico. Paradójicamente el proyecto de Código Civil de 1.851 sí recogía una lista de posibles vicios redhibitorios de los  caballos, mulos y asnos, en los que la doctrina moderna suele poner de relieve su valor supletorio. Estos eran:

  1. El Huélfago
  2. La cojera en frío o en caliente
  3. El tiro
  4. El sobre aliento, silbido, ronquera o corto de resuello
  5. La fluxión periódica
  6. La cualidad de repropio o estar resabiado
  7. El muermo
  8. Los lamparones que se desarrollan dentro de la garganta
  9. La amaurosis incipiente y la confirmada siempre que esta última se presente en un solo ojo hallándose el otro sano
  10. La mala dentadura
  11. La edad ficticia o contramarca de edad
  12. La inmovilidad
  13. La epilepsia
  14. Las hernias inguinales intermitentes

Teniendo en cuenta que no es esta una lista cerrada, que está redactada hace mas de un siglo y medio y que no existe una norma legal que tipifique los vicios que se consideran redhibitorios, estos habrán de determinarse caso por caso, siendo muy importante el parecer de los veterinarios que tendrán la función de diagnosticar la existencia y la gravedad del mismo.

Igualmente, nuestro ordenamiento regula un supuesto en el que “se presume la existencia de vicios redhibitorios” si el caballo muriese dentro de los tres días siguientes de haber sido comprado, siempre que a juicio de los veterinarios la enfermedad existiera con anterioridad a la compra, siendo en este caso preceptivo e inexcusable someterse al dictamen de los veterinarios, que como vemos, juegan un importante papel en las compraventas de caballos.