BLOG DEL ABOGADO HÍPICO

¿Podemos reclamar ante el robo de una montura en las instalaciones del Club Hípico donde está estabulado nuestro caballo?

El contrato de pupilaje o manutención es un contrato atípico y complejo en el que se combinan distintas relaciones jurídicas, ya que implica un contrato de arrendamiento de cosa, para la cuadra; un contrato de arrendamiento de servicios, para el cuidado del animal; un contrato de obra, para la comida y, finalmente, un contrato de depósito necesario de los efectos introducidos en el Club Hípico con ocasión del pupilaje, en este caso del caballo, montura y demás guarniciones.

El artículo 1766 del Código Civil, establece como norma general que el depositario queda obligado a restituir la cosa cuando le sea pedida por el depositante, regulándose su responsabilidad en los casos de pérdida o sustracción. Ahora bien, la jurisprudencia y doctrina científica nos enseña que debe distinguirse el contrato de depósito propiamente dicho, que no tiene otra finalidad sino la guarda y custodia de bienes a disposición del depositante, de otros negocios jurídicos en los que como en el presente supuesto, el deber de custodia es accesorio a otras prestaciones con finalidad y naturaleza jurídica diferentes. En estos casos, se admiten determinadas matizaciones respecto al deber u obligaciones que correspondería al mero depositario y por tanto, el Club podría quedar exonerado, si acredita haber tomado todas las medidas de seguridad a su alcance para evitar el robo, o bien el cliente usuario de las instalaciones, hubiera tenido una falta de diligencia o no hubiese cumplido con las normas de seguridad establecidas por el Club a estos efectos.

Llegados a este punto y aunque será necesario analizar todas las circunstancias de cada caso, mi opinión inicial sería favorable a la reclamación, toda vez que aunque existiera un cartel indicando que la dirección del Club no se hace responsable de las sustracciones que se produzcan en las instalaciones hípicas, ello no les exime de su obligación de desplegar la diligencia normal para la guardia y custodia de las cosas, según las circunstancias de las personas, tiempo y del lugar y en consecuencia si el Club hípico no realizó correctamente su deber de vigilancia, deberá indemnizar a su cliente del perjuicio causado por la sustracción de la montura.

DIEZ CONSEJOS PARA REDACTAR UN CONTRATO DE COMPRAVENTA DE CABALLO

Looking over a horse lease agremeentEn infinidad de ocasiones mis lectores me han solicitado un modelo de contrato de compraventa de caballo con el objeto de salir del paso de cualquier acuerdo rellenando sus casillas como si fuera un formulario. Sin embargo, al igual que no existen dos caballos iguales, la utilización de un formulario tipo nos puede llevar a cometer importantes errores si no tenemos en cuenta que cada negocio es distinto en función de los pactos y circunstancias personales de las partes, de ahí que en vez de facilitaros un modelo, he considerado más adecuado reflexionar sobre los diez aspectos más importantes que hay que tener en cuenta a la hora de elaborar este importante documento:

 1º.- Aunque parezca una obviedad, la fecha y el lugar de suscripción del documento tienen importantes consecuencias jurídicas, tanto para determinar la Ley aplicable, como para poder computar los plazos para reclamar por cualquier tipo de incumplimiento.

 2º.-Coviene que nos fijemos en cumplimentar correctamente todos los datos del vendedor, del que debemos asegurarnos que es el verdadero dueño del caballo, así como los datos del comprador. Los domicilios de ambas partes tendrán importantes efectos legales, tanto por ser el lugar donde tendrán que practicarse las notificaciones como en el supuesto que hubiera que interponer una acción judicial y no se haya pactado un fuero expreso.

 3º.- El caballo objeto de la compraventa debe estar identificado de la forma más amplia posible, indicando toda la documentación de la que se disponga, su Carta de Origen si la hubiere, Documento de Identificación Equina o Pasaporte, número de microchip, OCA en la que esté inscrito etc…

 4º.- El precio es un elemento esencial como también la forma de pago, en este sentido, aunque nos preocupen las consecuencias fiscales tanto por la prohibición de realizar pagos en efectivo superiores a mil euros, como por los impuestos que se devenguen por la compraventa, recomiendo reseñar siempre el precio real de la operación ya que de lo contrario, en caso de conflicto nos resultará muy complicado poder reclamar la devolución del dinero.

 5º.- Con respecto a los impuestos que gravan la compraventa, debemos saber que si la compra se realiza entre particulares, estará exenta de IVA pero devengará el impuesto de Transmisiones Patrimoniales cuyo pago corresponde al comprador y cuyo tipo impositivo suele estar en torno al 4%. Pero si la compraventa se realiza por un vendedor que tenga la condición de profesional hípico, como pudiera ser un marchante, un ganadero o un jinete profesional, la operación estaría sujeta al IVA, al tipo general aplicable en el momento de la transmisión (actualmente al 21%).

 6º.- El objeto o disciplina al que se destinará el caballo es importantísimo, ya que si por ejemplo compramos un caballo para competir en doma clásica y resulta que éste no reúne dichas cualidades aunque sirva para otros fines, el contrato podría declararse NULO con independencia que se hayan rebasado los plazos legales de cuarenta días para el ejercicio de las acciones por vicios ocultos.

 7º.- La realización o no de un examen de pre compra, es un dato que conviene dejar recogido en el contrato de compraventa, ya que se podría desplazar la responsabilidad del vendedor al veterinario que realizó el examen, en caso de error en su dictamen.

 8º.- Sabemos que un caballo puede lesionarse o enfermar en cualquier momento, por lo que resulta conveniente señalar el lugar y momento de la entrega de la posesión del caballo y si hubiera que transportarlo determinar quién corre con los gastos y responsabilidad de dicho traslado.

 9º.- Respecto a los plazos para reclamar por vicios ocultos, nuestro Código Civil establece que las acciones tendrían que interponerse en el plazo de cuarenta días naturales. En la práctica hemos visto que es muy difícil cumplir estos plazos por lo que en base al principio dispositivo que rige en nuestro derecho civil, las partes libremente pueden acordar un plazo mayor, por lo que es un aspecto que intensaría negociar en función de los intereses del comprador y vendedor.

 10º.- Por ultimo recomendamos que se designe un Juzgado de capital de provincial como fuero expreso para caso de litigio, evitando los mayores costes de desplazamiento y retraso que suelen acumular los juzgados competentes en el ámbito rural.

DIEZ CONSEJOS PARA LA CESIÓN DE UN CABALLO A FRUTO POR PENSIÓN

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1º.- Redactar el acuerdo por escrito en el que se recojan de manera clara y sencilla todas las condiciones del acuerdo, evitando con ello posibles situaciones de conflicto en el futuro.

2º.-La duración o plazo de la cesión es un elemento esencial de este contrato. Recomendamos que se establezca un plazo inicial mínimo que puede fijarse en meses o en años y que con posterioridad se produzca su prórroga automática si ambas partes están de acuerdo, indicándose también que con un preaviso de 30 días, el contrato puede quedar resuelto en cualquier momento a instancia de cualquiera de las partes.

3º.- Sería conveniente reseñar el lugar donde va a quedar estabulado el caballo, ello sin perjuicio que el jinete pueda estar autorizado para realizar salidas temporales con el animal.

4º.- El uso para el que se destina el caballo es importante, así como la necesidad de autorización del propietario de cualquier otro uso del caballo que quiera realizar el jinete.

5º.- Las obligaciones del jinete que recibe el caballo deben quedar convenientemente reflejadas en el documento, estas principalmente consistirán en la monta y adiestramiento del caballo así como practicarle los cuidados y manutención necesarios para su bienestar.

6º.- La suscripción de estos acuerdos suele realizarse a título personal, donde las cualidades del jinete son importantes, por ello resulta interesante establecer una prohibición de la cesión del caballo a un tercero.

7º.- En materia de gastos, es frecuente realizar un diferente tratamiento de los gastos ordinarios (alimentación, herraje, vacunas….) de los extraordinarios como pudiera ser una intervención quirúrgica de urgencia por un cólico u otra enfermedad grave, por lo que se debería establecer quien debe correr con dichos gastos en cada caso.

8º.- La elección de un veterinario también puede ser objeto de fricciones entre las partes, por lo que se podría dejar designado quien va a ser el veterinario de cabecera que debe tratar al caballo.

9º.- La posesión de un animal implica una serie de responsabilidades tanto frente a un tercero que pueda sufrir un daño, como frente a la administracion sanitaria que nos exigirá tener la documentación del animal en regla. Por ello además de obligar al jinete a cumplir la normativa de sanidad animal vigente, recomendamos la suscripción de un seguro de responsabilidad civil.

10º.- Por ultimo recomendamos que se designe un Juzgado de capital de provincial como fuero expreso para caso de litigio, evitando los mayores costes de desplazamiento y retraso que suelen acumular los juzgados competentes en el ámbito rural.

Propiedad de un caballo abandonado

5Hace ya 6 días que apareció un caballo en mi vecindario, hay que decir que somos tres casas en medio del bosque a las afueras del pueblo. Hemos avisado a hípicas de la zona, ayuntamientos, etc y nada. El caballo lo tengo yo, es una finca y tengo mucho espacio. ¿Si no apareciera el propietario que debo hacer si me lo quiero quedar?

Actualmente es complicado que un caballo carezca de dueño por cuanto que en su inmensa mayoría están micro chipados y reseñados con el nombre de su propietarios en un registro ganadero dentro de las oficinas comarcales agrarias (OCA) perteneciente al término municipal donde radique el establo.

Afortunadamente, nuestro derecho que aún conserva una importantísima influencia del Derecho Romano, tiene previsto lo que ocurre con las cosas muebles y animales abandonados conocidas como “res nullius”.

Y en este sentido la solución a tu consulta la encontraremos en dos de los artículos más bonitos en de nuestro Código Civil. El artículo 606 cuyo tenor dice “Se adquieren por la ocupación los bienes apropiables por su naturaleza que carecen de dueño, como los animales que son objeto de la caza y pesca, el tesoro oculto y las cosas muebles abandonadas”. Y el artículo 612 que señala que “El propietario de un enjambre de abejas tendrá derecho a perseguirlo sobre el fundo ajeno, indemnizando al poseedor de éste el daño causado. Si estuviere cercado, necesitará el consentimiento del dueño para penetrar en él.

Cuando el propietario no haya perseguido, o cese de perseguir el enjambre dos días consecutivos, podrá el poseedor de la finca ocuparlo o retenerlo.

El propietario de animales amansados podrá también reclamarlos dentro de veinte días, a contar desde su ocupación por otro. Pasado este término, pertenecerán al que los haya cogido y conservado.”

 Por todo ello, teniendo el caballo en mi opinión, la condición de “animal amansado”, si transcurre el plazo anteriormente señalado y nadie reclama su titularidad podrá proceder a reseñarlo e inscribirlo a su nombre en la correspondiente Oficina Comarcal Agraria a la que pertenezca su finca.

El derecho de retención de un caballo por deudas

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¿Existe el derecho de retención de uno o varios caballos por deudas? ¿Podríamos cobrar esa deuda adjudicándonos un caballo en propiedad?

 Respecto al derecho de retención, entendemos que es posible y defendible jurídicamente siempre y cuando la deuda traiga causa de los gastos generados por los caballos que tengamos depositados bien para pupilaje o adiestramiento y monta. Así el artículo 1780 del Código Civil, determina que el depositario puede retener en prenda la cosa depositada hasta el completo pago de lo que se le deba por razón del depósito. Analógicamente se podría invocar el artículo 1600 del Código Civil, que afirma que quien ha ejecutado obra en cosa mueble, tiene derecho a retenerla en prenda hasta que se le pague. También encontramos en el Código de Comercio, algunos artículos que contemplan este derecho de retención, por ejemplo el 665 que establece que el cargamento estará especialmente afecto al pago de los fletes y el 703, que señala que el capitán para cobrar el precio del pasaje y gastos de manutención, podrá retener los efectos pertenecientes al pasajero.

Una vez ejercitado el derecho de retención, de manera automática, no podemos adquirir la propiedad de un caballo en compensación por la deuda, sino que resultará necesario interponer una demanda de reclamación de cantidad ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio del propietario y en el supuesto de que obtengamos una Sentencia favorable y firme, podremos instar la ejecución sobre los bienes del demandado, entre los que se encuentra el caballo retenido, que tendría que ser sacado a pública subasta previa tasación por un perito, que establecerá cuál es su valor en el mercado. Si no existieran postores, o las pujas resulten inferiores al precio de mercado del caballo, podremos adjudicárnoslo y con ello enjugar la deuda, debiendo reintegrar el sobrante si lo hubiere, al anterior propietario demandado.

Los impuestos que gravan la compraventa de un caballo

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La adquisición de un caballo, como la de cualquier otro semoviente objeto del comercio, lleva aparejada el devengo de diferentes impuestos en función de que la operación se realice entre particulares o en la misma intervenga como vendedor un profesional o un empresario ganadero.

La compraventa de un caballo llevada a cabo entre dos particulares, está sometida al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Este impuesto está transferido a las Comunidades Autónomas, y son ellas las que fijan una serie de baremos y dictámenes para su aplicación. Generalmente el tipo impositivo para estas operaciones se encuentra en el 4% del valor del animal.

El plazo para el pago del impuesto es de un mes desde la fecha de la transmisión, y el procedimiento que debe seguir el sujeto pasivo (comprador) es cumplimentar el modelo de autoliquidación del impuesto, en el que la base imponible para calcular el impuesto será el precio del caballo reseñando en el contrato de compraventa. Posteriormente deberá ingresar el importe autoliquidado y presentar la carta de pago junto con el contrato de compraventa y fotocopia del DNI del vendedor y comprador en la Delegación de Hacienda correspondiente.

Por otro lado, si la compraventa se realiza por un vendedor que tenga la condición de profesional o un por un ganadero, estaría sujeta al IVA, al tipo general aplicable en el momento de la transmisión (actualmente al 21%). En este sentido, la Resolución 3/1999 (Boletín Oficial del Estado de 5 de agosto de 1999) de la Dirección General de Tributos señalaba que tributa al tipo general del IVA la venta de animales que tengan un fin inmediato, específico y distinto del consumo humano, como los animales reproductores y, entre otros, los toros de lidia, los caballos de carreras, gallos de pelea y las palomas mensajeras.

La responsabilidad civil del propietario de un caballo en caso de accidentes

ROAD 2La posesión de un caballo atribuye una serie de ventajas o beneficios, sean económicos o de otra índole, pero a su vez lleva aparejada, por razones de justicia, la asunción de las consecuencias que comporta el riesgo sobre la naturaleza irracional del animal.

 El artículo 1.905 del Código civil español regula la responsabilidad del poseedor de un animal por todos los perjuicios que genere aunque se le escape o extravíe, siendo uno los pocos supuestos en los que nuestro Derecho acoge la responsabilidad objetiva. El fundamento de este precepto y de la objetivación de la responsabilidad en él establecida se encuentra en la idea de que es lógico que aquel sujeto que obtiene beneficios de un animal deba asumir las consecuencias negativas producidas por el mismo, con independencia de que haya observado en su custodia toda la diligencia previsible.

Nuestra jurisprudencia recoge una multitud de supuestos en los que el propietario o poseedor de un caballo ha sido condenado al pago de importantes indemnizaciones como consecuencia de los daños provocados su caballo. Los supuestos que podríamos imaginarnos son múltiples, desde un mordisco o una patada a un accidente de circulación múltiple.

Uno de los riesgos más importantes, dentro del tema de los daños causados por los animales, por las consecuencias que conlleva, es el relativo a los accidentes de circulación que provocan los caballos sueltos con su presencia imprevista en la calzada, ya que si además ocurriese de noche las consecuencias de una colisión resultarían trágicas e inevitables para los conductores que se vieran sorprendidos por esta circunstancia. Como consecuencia de lo anterior, es muy frecuente que los propietarios o poseedores de animales concierten seguros de responsabilidad civil para, de este modo, poder hacer frente a reclamaciones de responsabilidad extracontractual por daños causados por sus équidos.

Ventajas e inconvenientes de adquirir un caballo en copropiedad

imagesCAMVOTEELos caballos al igual que el resto de los animales u objetos, pueden ser objeto de titularidad  compartida entre varias personas (socios, amigos, parejas, matrimonio, familiares etc…). La principal ventaja de este régimen consiste en un considerable ahorro en los costes de la compra del équido así como su manutención (pupilaje, veterinario, herraje etc….), los cuales a lo largo del tiempo pueden llegar a ser incluso superiores a los de su adquisición. Otro aspecto positivo lo encontramos en que la monta y entrenamiento lo podremos coordinar con el resto de propietarios con lo que si no disponemos de mucho tiempo durante la semana, evitaremos la obligación de tener que mover a diario el animal, situación que es ideal para jóvenes estudiantes o profesionales con amplias jornadas laborales. La participación de cada comunero en el animal se denominan “cuota”, siendo esta la medida o porcentaje a tener en cuenta para la resolución de cuestiones tan importantes como son el reparto de los gastos, de los premios o incluso de los beneficios tras su posible venta.

A nadie debe sorprenderle que en un régimen de copropiedad, puedan surgir situaciones de conflicto, dado que las decisiones nunca deberán tomarse unilateralmente sino de forma consensuada entre los restantes partícipes, de ahí que este sea el principal inconveniente de esta modalidad, puesto que la salud del condominio dependerá en gran medida de que pervivan las buenas relaciones entre los copropietarios.

Podemos evitar una gran parte de las posibles situaciones de conflicto que se puedan producir en el futuro, si en el momento de la adquisición del caballo, redactamos un documento que a modo de pacto societario se establezcan con suficiente claridad y concisión las principales condiciones  por las que va a regirse el uso y disfrute del animal. A título meramente enunciativo, entendemos que este documento debería reflejar, las cuotas de participación de cada propietario y las mayorías necesarias para alcanzar acuerdos en aquellos aspectos no acordados con anterioridad, el lugar de estabulación del caballo, el régimen de monta o entrenamiento por parte de los comuneros y su posible participación en competiciones, el veterinario que se va a ocupar de su salud, su posible utilización para cubriciones, la creación de un fondo de reserva para hacer frente a los gastos necesarios del mantenimiento, (cuantía y plazos de dichos pagos), establecimiento de limitaciones en la transmisión de las cuotas, asunción de pacto de indivisión durante un periodo de tiempo determinado, así como la fijación de causas específicas que den lugar a la extinción de la comunidad, como pueda ser la presentación de una oferta de compra en un precio determinado, el divorcio o incluso el fallecimiento de alguno de los copropietarios.

Presentación libro en Madrid Horse Week

 

 

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El pasado sábado 29 de noviembre dentro de las actividades culturales programadas por Madrid Horse Week en IFEMA, fue presentada la obra “Conflictos legales en los deportes hípicos” Editorial Reus (Madrid 2014) de la que es autor el abogado Fernando Acedo Lluch.

La obra fue presentada por Luis Poncela, director de la Revista Ecuestre y del portal www.ecuestreonline.com quien destacó la novedad editorial y su enorme utilidad como libro de consultas tanto para el profesional como el aficionado al caballo y los deportes hípicos.

En esta segunda edición de Madrid Horse Week, se han realizado numerosas actividades relacionadas con el mundo del caballo paralelamente a la competición deportiva que alberga el 6º Concurso de Saltos Internacional de la liga europea de la Copa del Mundo Longines y un Concurso de Doma Internacional 3*.

 

Requisitos para la apertura de un Centro Hipico

 

imagesCAJM35J1La explotación de cualquier actividad económica, máxime dentro del ámbito rural, requiere un gran número de autorizaciones y actuaciones muy diferentes en función del lugar donde radique la finca, dado que intervienen administraciones de distintos ámbitos con competencias en la materia, (Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y Estado).

 En primer lugar, debemos comprobar que las instalaciones con las que actualmente cuente la finca rustica (tales como cuadras, guadarnés, vestuario, almacenes, naves y vivienda), están legalizadas desde el punto de vista urbanístico y que sea legalmente posible añadir otras construcciones accesorias que pudiera necesitar para su negocio. Para ello deberá contactar con el área de urbanismo del Ayuntamiento donde radique la finca y le confirmen que las construcciones actuales se encuentran dentro de ordenación y así mismo les exponga su proyecto sobre las nuevas instalaciones que pretende realizar, para confirmar que estas son legalizables.

 Por otro lado, en el mismo Ayuntamiento, solicitaremos información sobre los aspectos necesarios para poder solicitar una licencia de apertura para una actividad de club hípico. Esta solicitud necesariamente deberá venir acompañada de un proyecto técnico suscrito por un profesional cualificado (arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros técnicos industriales) que permita emitir los correspondientes informes municipales, que variarán según las características y dimensión del negocio (informes urbanísticos, industriales, sanitarios, medioambientales o jurídicos). El proyecto debe contemplar todas las características del establecimiento y de la actividad a desarrollar: planos de ubicación y distribución, dimensiones, reformas a realizar, instalaciones y cumplimiento de las normas aplicables, tales como la prevención de incendios, la gestión de residuos orgánicos,  la accesibilidad de personas discapacitadas, etc…,

 Otro aspecto muy importante a tener en cuenta, lo encontramos en el Real Decreto 804/2011 de 10 de junio, por el que se regula la ordenación zootécnica, sanitaria y de bienestar animal de las explotaciones equinas, en cuyo artículo segundo se señala que se entenderá como explotación equina cualquier instalación, construcción o, en el caso de la cría al aire libre, cualquier lugar en los que se tengan, críen o manejen équidos o se expongan al público, con o sin fines lucrativos.

 Respecto a las condiciones de ubicación de las explotaciones, señala la citada norma en su articulado, que deberá respetar una distancia mínima de 200 metros con respecto a otras explotaciones equinas salvo los pastos, o con respecto a cualquier otro establecimiento o instalación que pueda presentar un riesgo higiénico-sanitario. Además, deberá respetar una distancia mínima 100 metros de las siguientes vías públicas: ferrocarriles, autopistas y autovías, y a más de 25 metros de cualquier otra vía pública, salvo aquella por la que se acceda directamente a la entrada de la explotación, vías pecuarias, calzadas romanas u otras vías sin asfaltar. Quisiera destacar igualmente, el contenido del apartado tercero y cuarto del artículo cuatro del referido Real Decreto en el que encontraremos un listado con las condiciones generales de las construcciones e instalaciones y las Condiciones higiénico-sanitarias que deberá contar la explotación, así como el artículo cinco dedicado al Registro de Explotaciones Equinas que será gestionado a través de la Comunidad Autónoma donde radique la explotación.

 Una vez obtenidas las autorizaciones pertinentes, habrá que decidir qué forma jurídica debe tener esta actividad. En líneas generales, una empresa puede nacer como autónomo, como sociedad limitada, puede ser una sociedad anónima o incluso como un club deportivo. Aunque hay otras figuras jurídicas, éstas son las más comunes. Para decidir qué figura utilizar, deberá valorar convenientemente las necesidades económicas, si va a contar con algún socio y el régimen fiscal más conveniente para la actividad.